La peña allí congregada, abundante

y numerosa, se comportó bien,

demasiado bien, diría yo,

teniendo en cuenta las bandas actuantes

 y su estilo de música.

t¡Todo ha cambiado mucho, es evidente!.

Pulcritud, mucho "heavy" de salón y,

 a veces, frialdad excesiva. Algún colega

 se quejó de que ya no se puede ni

esbozar el más mínimo "salto" o

contorsión metalera, porque puedes

 "molestar", sobre todo a sus chicas.

De modo que, me cuentan, hay que estar

  como en el Teatro Real, o

en el Santiago Bernabéu.

De brazos cruzados,

 observando el "espectáculo".

 

LA PEÑA

 

Sala Aqualung  (Madrid), 12  de febrero de  2005