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La peña allí
congregada, abundante
y numerosa, se comportó bien,
demasiado bien, diría
yo,
teniendo en cuenta las bandas actuantes
y su estilo de música.
t¡Todo ha
cambiado mucho, es evidente!.
Pulcritud, mucho "heavy" de salón y,
a
veces, frialdad excesiva. Algún colega
se quejó de que ya no se puede ni
esbozar el más mínimo "salto" o
contorsión metalera, porque puedes
"molestar", sobre todo a
sus chicas.
De modo que, me
cuentan, hay que estar
como en el Teatro Real, o
en el Santiago Bernabéu.
De brazos cruzados,
observando el "espectáculo".
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